¿Qué pasa si te comes un chicle?

 

Después de tantos años de fobia a tragarte el chicle por mitos de algunos parientes o allegados puedes vivir tranquilo.

Además de vivir en una era donde los productos consumibles para el ser humano están altamente regulados por instituciones u organizaciones que se preocupan por la salud y el bienestar de las personas, se ha demostrado que aunque suelen ser muy pegadizos en superficies secas y objetos cotidianos, los chicles no pueden quedarse adheridos a superficies húmedas como la boca de un ser humano o cualquier superficie dentro del organismo del cuerpo, así que es imposible que “se te peguen las tripas”.

Pero, no por eso es recomendable que cada que termines con el sabor de una goma de mascar procedas a tragártelo con tanta seguridad. Pues puede que el alto contenido de azúcar o cualquiera de sus otros componentes en dosis altas y repetidas provoque algún malestar en tu organismo.

Peor aún si te quedas dormido con él, puede suceder otro tipo de accidente… alguien podría filmarte y terminarías siendo una sensación viral en Facebook.

El chicle surge en Grecia tras el hábito de mascar resina de árboles, irónicamente fue patentada en 1969 por nada mas y nada menos que un dentista. Así es, un dentista patentó el chicle, el mismo que te prohibe ingerir dulces.

Los chicles incluso comenzaron a fabricarse comercialmente a base de resina de árbol, y con el tiempo ha cambiado la formula por una base de goma sintética, normalmente de caucho.

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