El verdadero origen del Día de la Candelaria

El Día de la Candelaria que se celebra el 2 de febrero es una mezcla de tradiciones prehispánicas y católicas mexicanas, de acuerdo con el historiador del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), David Guerrero, esta tradición pasó de ser meramente religioso a popular.

La celebración tiene dos orígenes fundamentales: el término del periodo de cuarentena de la Virgen María y la presentación del niño Jesús y también coincide con el inicio de la temporada de siembra.

Para algunos pueblos originarios, en esta fecha se bendicen las mazorcas que van a servir de semillas para la próxima temporada de siembra.

Sin embargo los tamales se han robado el protagonismo de esta festividad, que en el periodo novohispano eran considerados como un alimento para las personas de clase baja, pero a la llegada de los españoles modificó su preparación al añadirles manteca de cerdo, relleno de carnes y diversas especies.

En la antigüedad el tamal estaba ligado a los festejos en honor a ciertos dioses durante los 18 meses que conformaban el calendario Mexica y se ingerían durante 10 festividades del año.

Este día culmina el ciclo de las festividades de la Navidad llamado maratón extendido “Guadalupe-Reyes-Candelaria”, se levanta el nacimiento y se hace la presentación del niño dios en el templo.

Es tradición que, a quienes les toca la figura del niño al momento de partir la Rosca de Reyes el 6 de enero, compartan el día 2 de febrero, tamales y atole.

El consumo del tamalli o tamal, vocablo náhuatl que significa envuelto cuidadoso, aporta varios siglos de cultura indígenas diversas, plurales con su propio significado cultural que le ha permitido su permanencia en la gastronomía nacional.

Fue hasta el siglo XX cuando esta tradición se popularizó sin distinguir credo o posición social y se convirtió en la tercera celebración más importante del país después de  de Día de Reyes y Navidad.